Desde la primera Conferencia
Mundial sobre las
Mujeres, en el año 1975,
hasta hoy con la creación
de ONU Mujeres, entidad
para la igualdad de género y el empoderamiento
de las mismas, la reflexión
y las estrategias de acción acerca de las
mujeres y de su contribución al desarrollo
social han evolucionado positiva mente.
En muchos estados y en el plano internacional,
se han multiplicado los
instrumentos jurídicos vinculantes
con el fin de promover los derechos
de las mujeres en calidad de ciudadanas
y en su participación plena en todas
las dimensiones del desarrollo social;
además de mejorar su acceso a la
educación superior, en particular en
los países en desarrollo.
Conocer realmente la situación del alumno.
ResponderBorrarNormalmente suponemos lo que el alumno sabe, es y hace, fijándonos en su titulación académica, o en el hecho de estar en un grupo donde la mayoría son de una forma determinada.
No es suficiente suponer cuáles son las habilidades o conductas que posee el alumno por tener una carrera o una profesión. Se requiere conocer las conductas y capacidades que el alumno posee realmente, ya que los objetivos del aprendizaje, se fijan a partir de ellos. Cuanto mayor y más precisa sea el conocimiento más acertadas van a ser, indudablemente, las decisiones que se toman durante el proceso de aprendizaje.
Conocer lo que se quiere lograr del alumno
ResponderBorrarLa primera actividad de quien programa la acción educativa directa, sea el profesor, o un equipo, debe ser la de convertir las metas imprecisas en conductas observables y evaluables. Por varias razones: Porque es la única posibilidad de medir la distancia que debemos cubrir entre lo que el alumno es y lo que debe ser, porque hace posible organizar sistemáticamente los aprendizajes facilitando la formulación de objetivos y porque es así como una vez realizado el proceso de aprendizaje, podemos observar como éste se produjo realmente, y en qué medida.
Interacción docente-alumno
ResponderBorrarLa parte esencial que siempre es motivante para una cultura donde la figura del docente y su opinión intelectual es apreciada, se ve reflejada en la interacción del facilitador con sus alumnos. Los momentos más pertinentes son cuando se dan instrucciones, se guía el proceso de aprendizaje, se expone un tema concreto, se explica o ejemplifica, se crean nexos, se hacen preguntas de reflexión, se plantean esquemas, se organizan actividades o se da retroalimentación a las participaciones, tareas o trabajos. Es también en gran parte el momento adecuado para instruir personalizada mente sobre aspectos que pueden mejorarse o que el estudiante va real izando adecuadamente.